Despues de mis últimos problemas gusaneros, me he decidido a no arrancar el Windows (las pocas veces que uso el PC) y darle uso a la Kubuntu que tiene instalada. De paso hice el salto a la Hardy, que ojalá fuese fluida y suave: la instalación de la nueva versión explotaba de mala manera al instalar el paquete de locales. Por suerte encontré una buena pista en Internet: hay que arrancar con una versión antigua del kernel y entonces la instalación ya tira. (Alucino con la cagada esta de que no se pueda actualizar la distribución con un Kernel reciente, y que sólo funcione con el kernel que venía en Kubuntu 7.10).
Y luego, por un pequeño despiste seleccionando los paquetes (escoger la aplicación equivocada y por dependencias tiró de todo lo demás) me instalé el flamante KDE 4. Bueno, no el más reciente KDE 4.1 si no el KDE 4.0 que ya aparecía como opcional en Kubuntu Hardy. Para una instalación más sencilla y para más información visitad el link: Instalar KDE 4 en Ubuntu.

KDE4: ¿no os recuerda mucho a otro entorno gráfico?
Mi escritorio (el de la foto) no es especialmente original. Tampoco es que el KDE 4 que venía en la Kubuntu tenga demasiadas opciones de configuración: trae 4 o 5 programas (Dolphin,Kate,...). Y apenas 5 o 6 widgets (una de las novevades de la versión). Vamos lo más que he conseguido hacer para personalizarlo ha sido sacarle el reloj de la barra de tareas, reducir el tamaño de esta (no se que manía tienen en hacer una barra anchísima) y ponerle un fondo de escritorio diferente (pero que venía en el paquete de KDE 4). Y por supuesto eliminar el menú de inicio nuevo que se han currado (que ya tenía que sufrir en OpenSUSE) y que me parece un dolor.
Aunque me decepcionó la poca cantidad de widgets (Cuando tradicionalmente en KDE le dabas al botón derecho y podias meter en el panel hasta una aplicación que preparaba café), o la versión altamente minimalista del Dolphin o que hayan eliminado el campo de buscador web del Konkeror.... La primera impresión me pareció buenísima: un aspecto gráfico muy especial (bordes redondeados, gradientes de colores) y sobre todo las fuentes con un muy buen alisado. Vamos, muy agradable de ver (a mi, que aún no he trabajado con Windows Vista me recuerda mucho a Mac OS X).
Aparte del eye candy (que no es superfluo: esas fuentes y colores suaves hacen muy agradable el trabajar muchas horas con el ordenador), el sistema tiene un montón de mejoras internas muy interesantes: mejor uso de memoria, nuevo sistema de multimedia (uno de mis dolores de cabeza en Linux) e incluso la promesa que aprovechará mejor los sistemas multicore. Parece realmente prometedor, y aun quedandome sin algunos de mis programas favoritos, creo que lo usaré en vez de KDE 3. Y me queda por probar el KDE 4.1 que por lo visto le da sopas con onda a la versión inicial.
Además, el Dolphin incluye una vista por columnas: ¡¡Yippi!!